Abadía de Dunfermline

Dirección: Dunfermline Abbey, Dunfermline, Escocia.

La abadía de Dunfermline se encuentra a media hora desde la capital escocesa, atravesando el mítico puente Forth Bridge, y sin duda es uno de nuestros lugares favoritos de entre todas las opciones de excursiones desde Edimburgo.

Aunque parte de la abadía de Dunfermline está en ruinas, se puede visitar el complejo casi al completo, y merece la pena hacerlo teniendo en cuenta que Dunfermline fue la capital de Escocia hasta el siglo XVII: en la abadía de Dunfermline se encuentran enterrados varios reyes y reinas escocesas, entre ellos uno de los más famosos, Robert The Bruce (o, al menos, buena parte de él… pero esto te lo explicamos después).

La abadía de Dunfermline: capital de Escocia, capital de reyes

Vamos a remontarnos a la Edad Media, concretamente al siglo XI, cuando la reina Margaret y el rey Malcolm III de Escocia contrajeron matrimonio en el lugar donde hoy se asienta la abadía y decidieron fundar aquí un monasterio benedictino.

Serían estos reyes escoceses quienes convertirían Dunfermline en residencia real oficial, y alrededor de esta primera abadía iría creciendo la ciudad a lo largo de los siguientes siglos.

Su hijo David I continuaría ampliando el conjunto de la abadía de Dunfermline, incorporando la gran iglesia románica que hoy podemos visitar (Old Church).

No obstante, la abadía de Dunfermline no se daría por terminada hasta el siglo XV, pues todos los reyes de Escocia destinaron recursos para la construcción de este templo tan importante para la monarquía escocesa, incluido el propio Robert The Bruce, que financió su reconstrucción tras los destrozos que había sufrido el lugar a manos de Eduardo I, el rey de Inglaterra, y sus tropas durante las guerras de independencia.

Entre unas cosas y otras, las obras de Dunfermline se extendieron durante tantos años que, además de elementos románicos, encontramos en su arquitectura otros elementos propios de estilos arquitectónicos posteriores.

Como sucedió con otra de las grandes catedrales escocesas, la Catedral de Saint Andrews, la abadía de Dunfermline sería parcialmente destruida durante la Reforma Protestante del XVI y la mayor parte del mobiliario y otros objetos de valor, saqueados. Ya nunca se recuperarían, y aunque el interior de la iglesia de la abadía de Dunfermline quedó semi vacío, esta se mantuvo en funcionamiento hasta el siglo XIX, cuando se construyó una nueva iglesia dentro del complejo.

En resumen: podemos visitar dos iglesias en la abadía de Dunfermline, la Old Church y la New Church.

Visitar la Abadía de Dunfermline (y algo más)

Como te desvelábamos al principio, parte de la importancia de la abadía de Dunfermline radica en que en ella se encuentran varias de las tumbas de los reyes escoceses, entre ellas las de los que podríamos considerar sus fundadores, la reina Margaret y el rey Malcolm III, además de la tumba de Robert The Bruce, de la que te hablamos en detalle más abajo.

Todas las tumbas se encuentran en la iglesia nueva, la New Church, a la que puedes entrar gratis.

Aparte de visitar las tumbas de los reyes escoceses en la New Church, merece la pena detenerse un rato en el interior de la abadía de Dunfermline y en la Old Church, que aunque está casi vacía, mantiene una atmósfera muy especial y una arquitectura asombrosa debido a su buen estado de conservación.

El complejo de la Abadía de Dunfermline está abierto durante todo el año y se puede acceder gratis a algunas partes, como la New Church, mientras que otras son de pago.

La iglesia puede estar cerrada al público entre octubre y marzo.

Por último, antes de marcharte de la abadía, echa un vistazo a las ruinas del cercano Palacio de Dunfermline, fundado por Jacobo VI y Ana de Dinamarca y donde nacería Carlos I, el último rey escocés nacido en Escocia (y nieto de la famosa María Estuardo, para que te sitúes).

La tumba de Robert the Bruce, el gran héroe escocés

Uno de los grandes protagonistas de la historia escocesa es Robert the Bruce (o Roberto I de Escocia), que al igual que el famoso protagonista de Braveheart (cuya historia podemos conocer visitando el Monumento a William Wallace), luchó contra Eduardo I, rey de Inglaterra, en las sucesivas guerras de independencia. ¿Su mayor victoria? La de la batalla de Bannockburn, de la que te hablamos en nuestro artículo sobre el Castillo de Stirling.

Desde entonces se convirtió en uno de los personajes históricos más queridos del país, y su tumba se encuentra aquí, en la New Church de la abadía de Dunfermline, donde fue enterrado tras su muerte en el año 1329. No es de extrañar, pues ya te contábamos al principio que Robert the Bruce fue uno de los grandes impulsores de la reconstrucción de la abadía.

Aquí sería enterrado, al menos, parte de él, pues aunque su cuerpo sí se encuentra aquí, sepultado bajo una gran lápida de cobre, su corazón fue embalsamado, llevado en peregrinaje por Europa (se cree que incluso pasó por España) y, finalmente, depositado en la Abadía de Melrose, de nuevo en Escocia.

La abadía de Dunfermline cuenta también con una pequeña exposición permanente situada en la iglesia, que reproduce, gracias a una maqueta a escala, el aspecto que debió de tener la tumba original, cuando se situaba en el coro de la abadía. También podemos ver fragmentos originales y una reconstrucción en 3D.

Por último, una curiosidad: si observas la torre principal de la abadía de Dunfermline, verás que en cada uno de sus lados, en la parte superior, está tallada una de las palabras que componen el nombre del rey: «King Robert the Bruce», uniendo para siempre la figura de este rey con este lugar tan significativo para la monarquía escocesa.

Si te apetece ambientar un poco tu visita a la abadía de Dunfermline antes de viajar a Escocia, te recomendamos ver la película Outlaw King (El rey proscrito) de Netflix, que recrea la vida de Robert the Bruce.

Aunque tiene ciertos errores históricos, te ayudará a acercarte a la historia del personaje. Por supuesto, la abadía de Dunfermline es uno de los escenarios que aparecen en la película.

Cómo llegar a la Abadía de Dunfermline desde Edimburgo

Tienes tres alternativas para ir a Dunfermline desde Edimburgo:

Con nuestra excursión Saint Andrews desde Edimburgo, con guía en español y todos los traslados incluidos. Además, podrás visitar en el mismo día la Catedral de St Andrews y la Capilla Rosslyn, dos de los lugares más impresionantes del país. Tenemos los mejores guías de Escocia, y no lo decimos nosotros, ¡lo dicen las opiniones de otros viajeros nómadas!

En autobús: la empresa de autobuses Stagecoach realiza varias salidas diarias desde Edimburgo hasta Dunfermline. La parte mala es que el trayecto dura una hora, pese a ser dos poblaciones bastante cercanas, porque hay muchas paradas intermedias. La buena es que el autobús te deja muy cerca de la abadía de Dunfermline (cuando llegues, debes abandonar la estación de autobuses por la puerta sur, hacia Queen Anne Street, y seguir por High Street después).

En tren: el trayecto en tren a Dunfermline desde Edimburgo es más corto que el del autobús (aunque más caro). La estación donde debes bajarte es Dunfermline Town Railway Station y desde allí tienes unos 15 minutos a pie hasta la abadía.

Precio de la entrada a la Abadía de Dunfermline (2020)

  • Adultos: 6 £
  • Mayores de 60 años: 4,80 £
  • Niños 5-15 años: 3,60 £
  • Menores de 5 años: gratis
  • Explorer Pass Escocia: gratis

Horario de la Abadía de Dunfermline (2020)

  • Lunes a domingo de 09:30-17:30 horas (abril-septiembre).
  • Lunes, martes, miércoles, sábados y domingos de 10:00-16:00 horas (octubre-marzo).

*Cerrado 1 y 2 de enero y 25 y 26 de diciembre.